Elecciones 2018
López Obrador se consolida como el favorito en México y hablan de un pacto secreto con Salinas de Gortari
El ex presidente y hombre fuerte del PRI estaría mediando para evitar una persecusión judicial si gana AMLO.

La entrevista de Andrés Manuel López Obrador en un diario de Tabasco tuvo un efecto inmediato en el entorno presidencial. Las frases de que perdonará a Carlos Salinas de Gortari y a Enrique Peña Nieto, de que mirará hacia adelante y de que no es un hombre que busque venganza terminaron por cristalizar una idea que se viene madurando desde diciembre: de elegir cómo perder, al PRI le conviene más un triunfo del izquierdista Andrés Manuel López Obrador (AMLO) que del derechista Ricardo Anaya.

Estos dos candidatos, según la percepción de la cúpula priista, han viajado en direcciones opuestas. Anaya, candidato del PAN, pasó de ser un negociador pragmático y audaz a convertirse en un sectario, alguien con quien no se puede dialogar, que vive hablando de la corrupción del PRI y que encontró su último golpe de efecto montándose en el escándalo que Javier Corral denunció en Chihuahua.

AMLO, en cambio, ahora es visto como ejemplo de practicidad y apertura. De Cuauhtemoc Blanco a la maestra Elba esther Gordillo, de Gabriela Cuevas a Manuel Bartlett, del dogmático PT al ultraderechista PES. Hay espacio para todos. El que se acerca recibe el "indulto" inmediato.

Un giro que coincide con esos sondeos que llegan hasta la oficina de Rodrigo Gallart, asesor clave del presidente Peña Nieto, donde se confirma que en ninguno de los nueve estados que se disputarán junto con las presidenciales, el PRI está en buena posición (en todos tercero o cuarto y en los que esta segundo es a gran distancia del puntero). Esos estudios también confirman que la candidatura de López Obrador ya rebasó el techo de los 30 puntos. El último sondeo encargado solo para unos pocos, habla de 36 puntos.

En México no hay segunda vuelta y para pesar del Gobierno, se empieza a consolidar un escenario de López Obrador recortándose sólo, mientras el ex secretario de Hacienda y candidato priista, José Antonio Meade, queda muy rezagado disputando el segundo lugar con Anaya en torno a los 20 puntos.

El candidato del izquierdista Morena, Andrés Manuel López Obrador.

En medio de estas especulaciones y temores, flota el affaire Odebrecht. Un escándalo por ahora dormido -en México-, pero siempre latente y que tiene su fibra más sensible en la campaña presidencial del 2012. López Obrador habla de perdón y de no persecución y en la residencia presidencial de Los Pinos ahora apuntan a que el ex presidente Carlos Salinas de Gortari sea el artífice de una paz que incluya dejar de lado los efectos políticos de la trama Odebrecht y enfocar solo en los funcionarios de Pemex que tuvieron un rol irregular.

Odebrecht es el temor más grande de Peña Nieto una vez que deje el poder. Así él lo ha dado a entender a sus cercanos. Por encima de Ayotzinapa, del caso del Rey de los Dragones en Texas o del tesorero del PRI capturado por Corral.

Y Salinas de Gortari, quien esperan pueda negociar con AMLO, mantiene su centralidad. En diciembre, cuando le preguntaron en TV a quién votaría dijo que su voto "es secreto". Ni siquiera dijo que por el candidato de su partido. Un gesto de clara distancia pero que podría ser conveniente llegado el caso.

Gortari es un mito viviente de la política mexicana, donde se lo describe como el gran tirititero en un país acostumbrado a los acuerdos de cúpula y el secretismo. El propio López Obrador lo solía caracterizar como el verdadero jefe de la "mafia del poder", su manera de graficar el sistema político que viene gobernando México en las últimas décadas, en una alternancia entre el PRI y el derechista PAN.

En medio de estas versiones, el ex presidente rompió su histórico perfil bajo y publicó una serie de preguntas a los candidatos presidenciales en El País, lo que obligó a López Obrador a tomar distancia este viernes, luego de tratar de eludir por todos los medios las preguntas de los periodistas.

Peña siempre ha escuchado a Salinas de Gortari. A veces no ha seguido sus recomendaciones pero nunca ha dejado de hablar con el ex mandatario. Una costumbre que se inició en diciembre de 2006, en una cena en el departamento de Polanco de Manuel Cadena Morales, funcionario del ex gobernador mexiquense Arturo Montiel. Quienes estuvieron esa noche cuentan que Peña, flamante gobernador, se recluyó en un rincón con Salinas y allí estuvieron casi toda la velada a solas conversando. Fue la primera vez que se conocieron y es una costumbre que no ha cambiado.

El presidente Enrique Peña Nieto y su candidato y ex ministro de Hacienda, Jose Antonio Meade.

Hace dos semanas en una cena en Houston, Salinas de Gortari dijo que el PRI tenía que voltear a la base de la sociedad y olvidar acuerdos cupulares, que en Brasil Dilma Rousseff hizo todos los acuerdos necesarios en pleno proceso de impeachment (partidos, sindicatos, empresarios), pero cuando las encuestas dieron que el 80% de la sociedad la rechazaba, su suerte quedó sellada y la primer economía de la región se precipitó a un abismo institucional. La reflexión: cuando la sociedad gira hacia una dirección no hay acuerdo de círculo rojo que pueda cambiarlo.

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