Daniel Marx
"Yo no hubiera tomado los USD 9.000 millones que tomó Caputo"
Daniel Marx analiza cómo se llegó al riesgo país arriba de 900 puntos básicos y advierte que una reestructuración de la deuda puede tener costos que sería mejor evitar.

El ex secretario de Finanzas, Daniel Marx, participó de la renegociación de la deuda a fines de los años '80 y luego transitó las negociaciones con el FMI entre 1999 y 2001. Director de la consultora financiera Quantum, recibió a LPO en sus oficinas para aportar su visión de una deuda pública que hoy supera el 90% del PBI y cuya viabilidad depende de que el dólar no vuelva a subir, por lo que el FMI la califica de "sustentable, pero con baja probabilidad".

"A Argentina no se la tienen que condenar ni al éxito ni al fracaso", dice Marx y meses atrás sugirió que Argentina debía avanzar en renegociar el actual acuerdo Stand-By con el FMI en uno de más largo plazo, un Extended Fund Facility; y puso como ejemplo el que Ucrania logró en 2015 para evitar un default, reestructurar su deuda con el sector privado y volver a crecer. Aunque advierte: "Una reestructuración de la deuda también tiene costos, no siempre es más conveniente".

En estos momentos en los que se habla de renegociación del Stand-By con el FMI, de default o reestructuración de la deuda pública y el riesgo país se mantiene encima de los 900 puntos básicos. ¿Cuál es su lectura de la situación de la situación financiera del país?

Las tasa de rendimiento de los bonos de argentina muestran algún grado de preocupación particularmente cargada en los años más próximos y esto tiene que ver con pensamientos de que algo puede llegar a pasar con la deuda argentina y que no se la atienda normalmente. A Argentina no se la tiene que condenar al éxito ni al fracaso.

Creo que ahí cabe una reflexión más profunda acerca de por qué Argentina es percibida en una zona de alto riesgo y qué es lo que nos cuesta eso, cuando en la práctica uno puede pensar que, por ser de alto riesgo, uno paga una sobretasa y, por pagar una sobretasa, uno es de alto riesgo. Porque un nivel de deuda que, digamos, es aceptable, cuando las tasas suben, se eleva y puede dejar de serlo.

Por eso Argentina tiene que romper ese círculo vicioso entre ser percibido como de alto riesgo y tener tasas generadoras de alto riesgo. Creo que este es el gran desafío: pasar de la categoría altas tasas-alto riesgo a la categoría bajas tasas-bajo riesgo y hacer todo más sostenible.

Eso tiene que ver con voluntad y con capacidad, además de la percepción. Lo de la voluntad hace falta reflejarlo en algo mucho menos volátil, es decir que la gente sienta que no solo quien esté a cargo del gobierno tenga voluntad de bajar el riesgo, sino que no sea algo tan atado a la voluntad del gobernante, es sacarle esa potestad, esa discrecionalidad, al funcionario de turno; y en ese sentido generar un beneficio tanto para el funcionario que está como para el que venga después. Pero sobre todo, para la sociedad porque esto le baja la tasa a toda la Argentina.

¿Tenemos capacidad de atender la deuda sin necesidad de reestructurarla?

Si hablamos de capacidad, cuando uno mira los números de hoy de la Argentina comparados con los de otros países y algunos indicadores, hoy uno no tendría que pensar que Argentina tendría que estar frente a una situación inminente de incapacidad de pago.

¿Pero?

Pero si volvemos a cuánta deuda tolera Argentina, cuál es su perfil de vencimientos, debemos ver cuál es la percepción por la cual nos castigan. Cuando yo dije que Argentina no debería estar frente a una inminente incapacidad de pagos, esto es suponiendo que sigue teniendo acceso al crédito. Y  para tener acceso al crédito hace falta no solo una decisión del deudor, sino de quien le compra el crédito. Entonces de lo que se trata es de producir una suerte de bien público, que beneficie a la sociedad y no perjudique al acreedor.

Usted mencionó la tolerancia al endeudamiento en términos técnicos, pero Argentina tiene límites sociales también en referencia a cuánto está dispuesta a destinar a servicio de deuda. Si mal no recuerdo, cuando salió el Blindaje en el 2000, 20% del presupuesto nacional se destinaba a servicios financieros y hoy estamos en 19% de los ingresos fiscales, de acuerdo a la Fundación Mediterránea. ¿Se les puede pedir hoy a los argentinos que destinen más de la recaudación a pagar intereses? ¿O es que no nos queda otra?

No. Por eso, yo mencionaba la importancia de la renovación. Si uno mira a otros países, ellos tienen capacidad de renovar muy superior a la de Argentina. No solo es una cuestión de ver las necesidades de financiamiento, sino a cómo es que se atienden. Porque se pueden atender sacando recursos o volviendo a refinanciar.

¿Qué tienen esos países que Argentina no?

Uno, es esta categorización de alto riesgo; yo creo que eso influye. Dos, al estar en esa categoría, Argentina tiene más inestabilidad y vulnerabilidad. Tercero, que Argentina depende mucho más que el promedio del financiamiento externo y en ese sentido tiene un porcentaje de la deuda denominado en moneda extranjera muy superior al del promedio, lo que le añade mayor inestabilidad.

Escuché de varias fuentes que el Gobierno está buscando un préstamo del Tesoro de los Estados Unidos por unos 10.000 millones de dólares. Si usted fuera secretario de Finanzas hoy, ¿dónde cree que un financiamiento extraordinario adicional puede ser aprovechado de forma más provechosa?

Digamos que primero hay que conocer las condiciones de ese financiamiento, no me gusta hablar en abstracto. Pero si ese financiamiento es estable y de largo plazo, por ahí sirve para generar un fondo con el que ir reduciendo otras deudas, en particular las de corto plazo por las tasas que pagan. Estoy hablando de recomprar los bonos que están muy baratos si tuviera esa plata y así bajar el riesgo país. Pero hablar tan abstracto puede generar confusión.

A mí me llamó poderosamente la atención cuando usted mencionó el caso de Ucrania como ejemplo para pensar para la Argentina, porque de los muchos casos de Extended Fund Facilities (EFF) del FMI, el de Ucrania se hizo con reestructuración y quita de capital de deuda, ya que lo primero que le pidió el FMI a Ucrania fue que llevara el ratio de capital adeudado sobre PBI a un nivel sostenible, 70%. Usted sugirió también que Argentina debería ir por un EFF. ¿Cree que deberíamos renegociar una quita?

Cada situación es distinta y tiene sus rasgos particulares. Y similitudes también que no se pueden ignorar. Si uno mira lo de Ucrania, la reducción nominal de la deuda que se refleja en ese ratio de deuda a PBI fue de más o menos 3.000 millones de dólares, pero Ucrania subió el cupón promedio que estaba obligado a pagar y dio un cupón de PBI aparte, o sea que generó otras obligaciones de pago. Entonces, en valor presente, para el fisco y para la sociedad uno se pregunta cuál fue el costo-beneficio de todo eso pensando que hubo incertidumbre asociada a esa situación que por ahí se aumentó y generó en ese momento alguna pérdida de ingresos.

Pero Ucrania salió de esa recesión y recuperó una senda de crecimiento al des-ahogar la economía de los vencimientos.

Yo no lo niego eso. Lo que digo es que habría que ver caso por caso porque una reestructuración también tiene costos, no siempre es lo más conveniente.

Volvamos entonces al caso de Argentina entonces. Ya hoy de cada 5 pesos que se recaudan, 1 va al servicio de deuda. ¿Le conviene imitar a Ucrania en esto de la postergación de vencimientos por cuatro años para descomprimir la presión sobre la economía o tiene espacio para evitar una reestructuración?

No sé. No sé porque ese fue el caso de Ucrania, que enfrentó una situación de estrechez de voluntad de renovación del crédito. Muchos otros países no enfrentaron esta estrechez y no necesitaron pasar por estos ejercicios. Porque estos ejercicios también tienen costo. Esto lo que quiero decir. En algunos casos, uno puede decir que es inevitable, entonces lo que uno tiene que hacer es tratar de minimizar el costo. Y en otros casos es evitable y se ahorra el costo.

Una reestructuración también tiene costos, no siempre es más lo conveniente.

¿Qué cosas Argentina tiene que hacer para evitarse esos costos en su opinión?

A efectos de hacer la deuda sostenible, no es solo una cuestión de mirar el ratio deuda sobre PBI sino el perfil de vencimiento y la posibilidad de renovación como ya mencioné, pero también está el ejercicio que depende en parte de la renovación y en parte de la situación fiscal proyectada que a su vez depende de la actividad económica -porque la deuda no se genera independiente del resto de la realidad económica, por el contrario, es la consecuencia de tener que financiar un déficit que se genera en otro lado-; y en parte, de la proyección que uno pueda hacer del tipo de cambio. Por eso no solo hay que mirar la foto, sino la película proyectada.

En un año electoral como este hay una parte de la película que es difícil de proyectar; pero hay otras que ya están más o menos dirimidas: la secuencia de vencimientos de deuda ya se conoce, en el corto plazo no hay razones para sospechar un boom del precio de las materias primas y sabemos que las tasas de interés van a ir subiendo, pero que no van a acercarse al promedio histórico. ¿Cuáles son los rasgos de la política financiera que sí ya se pueden caracterizar?

Coincido. Tenemos variables que uno controla u otras que no, como el precio de los productos exportables argentinos. Lo que uno controla un poco más, pero que depende de decisiones políticas es cuál va a ser la trayectoria de resultados fiscales. Y los vencimientos, que uno no los controla. Lo que se puede hacer en función de todos estos factores es determinar una estrategia de deuda. Por eso no creo que hoy tengamos todos los elementos para decir que vamos irremediablemente para un lado sin haber despejado el resto de las posibilidades. Lo que creo es que el resto hay que tratarlo y se corresponde a un escenario de decisiones políticas inevitablemente.

O sea que el default no es inevitable, ¿pero es un escenario factible?

Creo que de acuerdo a los indicadores de capacidad de pago y de situación de la economía, es un momento muy difícil, pero que no necesariamente debería estar llevando a un default.

No creo que hoy tengamos todos los elementos para decir que vamos irremediablemente para un default.

¿Cree que hay algo en particular, cierto tipo de error político, que evitar para no terminar en ese escenario?

Hay muchas decisiones que se van a tomar el año próximo. Este año es de transición. Recién el año que viene sabremos qué presenta el Gobierno y la sociedad como estrategia de crecer y cuál va a ser la trayectoria fiscal. Si eso tiene una fortaleza tal que se logra renovar los créditos, ya está, ya pasó el mal momento. Si al contrario, presenta una serie de debilidades, nos podemos encontrar en una situación viciosa porque va a haber presión sobre el tipo de cambio, salidas de fondos, presión por el pago de importaciones, inflación y mayor caída del nivel de actividad, deterioro de las cuentas fiscales... un círculo vicioso.

En términos financieros, ¿cree que Argentina está en condiciones de darse el lujo de tomar esas decisiones el año que viene o convendría que sea antes?

(Risas) Creo que es preferible anticiparse, pero no se puede desconocer el escenario electoral.

Me refería a la conveniencia del Acuerdo que propone el Gobierno, sin afectar ninguna institución de la democracia. Todos los políticos vienen anunciando en primera persona o a través de sus voceros que no quieren ir a un default ni romper con el FMI, pero el riesgo país muestra que no convencen.

No, no. La situación es compleja y no está claro cuáles son los otros elementos del programa que mencionaba. Y además va a venir la discusión sobre cómo viene avanzando la ejecución de ese programa. Yo creo que la realidad argentina es tal que uno tiene tiempos de decisiones políticas y de implementación que sería preferible que se anticipen, pero es difícil que ocurra. Y ahí, volvemos un poco a las reglas de juego. En otros países también hay transiciones democráticas y cambios importantes de gobierno que no han generado este tipo de inestabilidades.

Los kirchneristas repiten que ellos pagaron la totalidad del Boden 15 y que pagaron toda la deuda y que les parece desmedido el rechazo que les tienen los mercados. ¿Coincide?

No, creo que hay algunas razones adicionales para su desconfianza como ser la cuestión de la sostenibilidad de la deuda. Sin discutir la cuestión de voluntad, el camino por el cual se estaba [durante su gobierno], hubiese llevado a una situación insostenible del financiamiento y en ese sentido iba a provocar faltantes, caída del producto. Teníamos salida de capitales grandes, presión muy grande sobre el tipo de cambio con lo cual ya estaba toda esta inestabilidad montándose.

De todos modos, no descarto que los kirchneristas hayan visto eso y esta vez no repetirían el mismo camino, pero no solo era la discusión de la voluntad sino la de la capacidad del pago a lo largo del tiempo.

¿Qué recomendaría al próximo secretario de Finanzas para una gestión seria de la deuda?

Reitero que es difícil hablar de deuda sin tener en cuenta un sendero de crecimiento y de resultados fiscales. Dicho esto, considero recomendable que en promedio sea más baja que en otros lados y una composición de la deuda tal que los plazos sean en promedio, más largos que en otras circunstancias y con un menor, en promedio, dependiendo del extranjero.

¿Considera que los 9.000 millones de dólares que Caputo tomó en enero de 2018 fueron un error?

Yo no lo hubiera hecho. Creo que en ese momento se esperaba que Argentina tomara deuda de a poquito y tomar todo de golpe generó una presión vendedora, de la cual después no se pudo volver hasta ahora.

Yo no hubiera tomado los 9.000 millones de dólares que tomó Caputo. Creo que generó una presión vendedora, de la cual después no se pudo volver hasta ahora.

¿En qué más hubiese tomado un camino distinto?

(Risas) Depende de cuán atrás se quiera ir. Para mí, Argentina todavía está pagando los costos de haber metido la mano en el Indec, con lo cual tomar deuda en moneda local de largo plazo se volvió mucho más problemático. Ya con la administración anterior Argentina mostraba números de deuda que no eran realistas y eso generó desconfianza también porque la gente sabía hacer los números tarde o temprano. Y después volvemos sobre lo mismo: dada su situación, el país mandó a su sector público a tomar fuerte endeudamiento en el extranjero vía emisión de títulos o recurrir al FMI y eso generó una inestabilidad adicional.

¿Culpa a la implementación del impuesto a la renta financiera para extranjeros del desarme de posiciones en Lebacs de fondos de afuera?

No. Creo que fue una coincidencia, no una causalidad. Creo que hubo un tema de incongruencia previa en la cual el tipo de cambio se percibía como muy apreciado y que eso ya no se podía mantener. Eso coincidió con lo del impuesto a la renta financiera. 

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¿Se equivocó en 9000 nada más?, vos sos otro ladrón que se llevó altas cometas por los préstamos de los bancos acreedores, sucede que Toto caputo se envicio y quiso llegar a los 3 mil millones en coimas, igual se tomo el buque con la guita puesta en Miami. Vos fuiste más austero y con 100 palos verdes y el departamentito en londres arreglaste.
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Marx, ¿puede explicar eso de "Ya con la administración anterior Argentina mostraba números de deuda que no eran realistas y eso generó desconfianza también porque la gente sabía hacer los números tarde o temprano"? ¿Ud. quiere decir que el informe trimestral del Balance de Pagos ocultaba o no exponía, para decirlo de otra manera, deudas exigibles? Es cierto que no se contabilizaban los montos nominales de los holdouts, aunque se aclaraba eso en una nota al pie. ¿Podría explicarse?
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Cualquier "solución" que nos proponga este tipo va a ser una nueva vuelta de tuerca para seguir exprimiendo al pueblo argentino. Primero te endeudan al pedo, luego te dicen cuál es la "solución". Es el viejo truco de eso que llaman liberalismo y que no son más que las viejas recetas del colonialismo. Me resisto a creer que este tipo nos pertenezca. No creo que su bandera sea la misma que la mía. Ni siquiera creo que tenga alguna.
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No claro, vos reverendo hdpta hubieras tomado USD 900.000 millones , caradura, impresentable,chorro y felpudo del Bco mundial y el FMI!!!!!
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Ningún economista de porte mediático es digno de ser escuchado. Los verdaderos economistas, los que hablan de cuestiones macro-economicas concretas y las problemáticas del contexto geo-politico-cultural del país no son tomados en cuenta . Estos personajes son usureros, vagos y parásitos de un sistema que "analizan" pero sostienen con su falta de ética profesional.
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Ahhh bueno!!!! menos mal que opina Marx sobre el Toto!!!! Nos podemos quedar tranquimos !!! Dos ladrones hijos de puta en distintas épocas. ..les queda poco tiempo para poder caminar por la calle a cara descubierta
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Hablando de Caputo, donde está el ?Messi de la economía?? Estuvo tres meses en el banco central y se fue como una rata ganando millones con la timba financiera
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Este pelotudo habla y no dice nada. Que si que no. Una nota vacia.
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El regreso de los dinosaurios... Endeudador serial. Este sí que le salió caro a la Argentina. Planero vip!
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.... leer libros no te hace mejor, saber interpretarlos si!.... karl Marx