EU 2020
En el noveno debate, la llegada de Bloomberg se convierte en un regalo para Sanders
El magnate concentró el grueso de los ataques del resto de los candidatos. Warren sale con la espada desenvainada y Biden pasa a la sombra de la contienda.

Cuatrocientos millones de dólares y una agresiva campaña mediática sirvieron para llevar a Mike Bloomberg a su primer debate presidencial demócrata, pero sus colegas en el escenario nacional lo hicieron pasar por un bautizo de fuego. Por fin, en el noveno debate del Partido Demócrata, los candidatos se lanzaron al ruedo como gladiadores; ninguno como la senadora Elizabeth Warren quien, quizás debido a su decepcionante desempeño en Iowa y New Hampshire, desató toda su astucia contra sus rivales. Pero nadie la pagó tan cara como Bloomberg, el magnate dueño de un imperio mediático valuado en 62 mil millones de dólares.

"Así que quisiera hablar acerca de contra quién estamos compitiendo", dijo Warren desde el primer segundo de su primera intervención de la velada, "un billonario que llama a las mujeres "tipas gordas" y "lesbianas con cara de caballo", dijo. "Y no, no estoy hablando de Donald Trump. Hablo del alcalde Bloomberg".

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Warren marcó el tono del resto de la noche, y si el principal afectado fue el exalcalde de Nueva York, el primer beneficiado fue Bernie Sanders, quien gracias al arribo de Bloomberg nuevamente se libró de la atención que debió tener como el nuevo puntero de la contienda a nivel nacional. Pareciera que el resto de los candidatos temen tocar al progresista de Vermont, y el arribo del magnate fue lo mejor que le pudo haber pasado. Lo cierto es que Bloomberg pretende arrebatar los votos de los candidatos centrista Pete Buttigieg, Amy Klobuchar y el otrora líder de la manada Joe Biden, quien cada día parece alejarse más de la Casa Blanca.

Las cosas fueron tan mal para el magnate que, en algún punto, el periodista Chuck Todd de plano le preguntó "¿debería usted existir?". Se refería a su existencia como billonario, pero la pregunta no pudo sonar más dolorosa para el candidato.

"No puedo hablar por todos los billonarios", respondió Bloomberg. "Sólo sé que he sido muy afortunado, he hecho mucho dinero, y lo voy a dejar todo para mejorar este país. Y buena parte [del dinero] va para el Partido Demócrata, también", se defendió el exalcalde.

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La conversación llevó al tema de la inequidad, uno de los principales asuntos en la agenda de Sanders. El moderador Hallie Jackson preguntó a Sanders sobre su propuesta que obligaría a todas las grandes compañías a entregar 20% de la empresa a sus empleados a lo largo del tiempo. El senador dijo que estaba muy orgullos de esa propuesta. "Lo que necesitamos hacer para lidiar con este grotesco nivel de inequidad de ingresos y de fortuna es asegurarnos que aquellos que están trabajando -- ¿sabe qué, señor Bloomberg, no fue usted el que hizo todo ese dinero. Tal vez sus trabajadores tuvieron algún rol en eso también", disparó Sanders.

El senador destacó la importancia de que los trabajadores puedan compartir los beneficios de las empresas para las que trabajan para que no se sientan como tuercas de una maquinaria. "Quiero que los trabajadores puedan ocupar sitios en juntas directivas también, que puedan tener voz en los ocurre en sus vidas", dijo Sanders.

No puedo pensar en una manera de facilitarle más a Trump la reelección que escuchar esta conversación". El público aplaudió. "No vamos a expulsar al capitalismo. Ya lo intentamos. Otros países lo intentaron. Se llamaba comunismo, y simplemente no funcionó"

Cuando Jackson le preguntó a Bloomberg si estaba de acuerdo con la propuesta de Sanders, el magnate fue enfático: absolutamente no, respondió. "No puedo pensar en una manera de facilitarle más a Trump la reelección que escuchar esta conversación". El público aplaudió. "No vamos a expulsar al capitalismo. Ya lo intentamos. Otros países lo intentaron. Se llamaba comunismo, y simplemente no funcionó". El público abucheó.

Warren brincó al ring con su propia propuesta. Una que, aseguró, no sólo tiene el apoyo de los demócratas, sino además de la mayoría de los independientes y hasta de los republicanos: un impuesto de dos centavos sobre todas las fortunas por arriba de 50 millones de dólares. "Llegas al billón, tienes que pagar unos centavos más", dijo.

Se trata de un impuesto sobre el top 10% de los EU. "Nos permitiría empezar a reestructurar nuestra economía. Significaría que podríamos pagar salud universal para todos los niños de cero a cinco años. Significaría que podríamos tener kínder universal para todos los niños de EU. Significaría que podríamos elevar los salarios de todos los trabajadores de estancias infantiles y maestros de preescolar y detener la explotación de las mujeres negras y morenas que hacen este trabajo", dijo Warren.

La senadora enfatizó que, con su plan, se podrían inyectar 800 millones de dólares a la educación a todos niveles. El publicó aplaudió.

Quizá la figura más triste de la noche fue la del exvicepresidente Joe Biden, quien hasta hace semanas parecía el rival a vencer gracias a su popularidad en las encuestas y su aparente superficie de teflón ante los tibios ataques de sus rivales. Lo más trágico, quizás, es que justamente ninguno de los otros candidatos consideró que Biden ameritara invertir tiempo en un ataque durante el debate.

Respecto de los otros dos centristas, el alcalde Pete y la senadora Amy Klobuchar, quien salió bien parada de New Hampshire, no hay mucho que agregar. Ambos candidatos lanzaron ataques el uno contra el otro. Quizás el momento más memorable para la senadora llegó cuando la reportera Vanessa Hauc de Telemundo le preguntó sobre el embarazoso momento días atrás en el que no supo responder el nombre del presidente de México. ¿No cree que nuestra futura presidenta tendría que saber más sobre uno de nuestros más grandes socios comerciales? preguntó Hauc.

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"Por supuesto", respondió Klobuchar. "Y no quiero que ese momento olvidadizo se refleje en lo que de hecho sé de México y lo mucho que me importa. Y primero quiero enviarle un saludo al presidente López Obrador", dijo.

"En segunda, lo que quise decir [...] es que creo que todos podemos salir con ocurrencias. ¿Sabes cuántos miembros tiene el Knesset [congreso] israelí? Ciento veinte. ¿O quién es el presidente de Honduras? Hernández", dijo Klobuchar.

Hauc no cedió. "Senadora, mi colega le preguntó específicamente si usted sabía el nombres del presidente de México y su respuesta fue no". Klobuchar admitió su error y agregó que tener a un presidente humilde y capaz de admitir un error tal vez no es una cosa mala. El público aplaudió. 

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