El Líbano
Ex militares proclaman una "revolución" en Beirut y fuerzan al Gobierno a adelantar las elecciones
Tomaron el Ministerio de Relaciones Exteriores y lo designaron la "casa central de la revolución", un día después que Macron visitara el lugar arrasado por la explosión.

La explosión del depósito con nitrato de amonio en el puerto de Beirut desencadenó un estallido popular en el Líbano que terminó de tambalear al Gobierno de coalición del primer ministro Hassan Diab, que asumió hace 7 meses con la promesa de estabilizar al país luego de "Revolución de octubre" del año pasado.

Seis meses atrás, el país ya atravesaba una recesión con una crisis de deuda incluso peor que la argentina. Luego fue golpeado por el coronavirus, aunque con menor incidencia que en otros países del Mediterráneo. El 30 de julio el país declaró una cuarentena intermitente y el 2 de agosto llegó a los 5000 casos confirmados con 62 muertos.

El 4 de agosto un incendio en un depósito en el puerto alcanzó una carga de nitrato de amonio, un fertilizante que llevaba años estacionado allí tras haber sido decomisado. Y una explosión borró el puerto y arrasó con 10 kilómetros a la redonda con una onda expansiva que se hizo escuchar hasta la costa chipriota. Al menos 50 muertos y miles de heridos se contabilizaron de inmediato y el contador no dejó de subir hasta los 158 fallecidos y más de 6000 heridos.

Una gigantesca explosión en el puerto de Beirut suma tensión en Medio Oriente

"Niego categóricamente que haya algo nuestro en el puerto, ni almacén de armas, ni almacén de misiles, ni una bomba, ni una bala, ni nitrato", dijo el viernes el presidente Aoun en un mensaje televisado en la que sugirió que la explosión podía ser resultado de un ataque exterior.

Manifestantes chocan con la policía en el centro de Beirut.

La desesperación por las decenas de miles de hogares destruidos y la imposibilidad de encontrar a familiares desaparecidos fue creciendo. Conforme las acusaciones que apuntaban a Israel y a Hezbollah se disolvían, se imponía como causa de la catástrofe nada menos que la desidia e incompetencia del Gobierno de haber dejado durante al menos 6 años material explosivo en el centro de una ciudad de un millón de habitantes. Y con esta hipótesis las manifestaciones comenzaron a escalar.

Los mensajes de condolencias del gobierno del presidente Michel Aoun, el compromiso de investigar las causas de la catástrofe -pero negándose a una investigación internacional porque sería "diluir la verdad"- y el pedido de mantener las protestas pacíficas cayeron como un insulto en la población que se volcó a las calles al grito de "revolución".

Un grupo de manifestantes compuesto por ex militares tomó el Palacio de Relaciones Exteriores y lo declaró la sede central de la revolución, lo que forzó al Gobierno a conceder que analizará un adelantamiento de las elecciones.

Cientos de heridos fueron reportados en los enfrentamientos en las protestas callejeras, y otros tantos hoy, al tiempo que se daban a conocer públicamente los arrestos de los funcionarios aduaneros y los facsímiles de los reiterados pedidos del jefe de la aduana hacia el gobierno de retirar el material volátil del hangar 12 de hacía meses sin tener respuesta de la burocracia gubernamental.

Los testimonios de los manifestantes recolectados por AFP dan cuenta de un hartazgo con la corrupción de la clase política y la inestabilidad política y económica del país.

No fue hasta este sábado cuando un grupo de manifestantes compuesto por ex militares tomó el Palacio de Relaciones Exteriores y lo declaró la sede central de la revolución que hubo un cambio radical en el discurso del gobierno: ya con horcas de madera con fotos de los dirigentes políticos en la Plaza de los Mártires, Diab postuló el adelantamiento de las elecciones como una posibilidad.

Sin mucho apuro, Diab informó este sábado que el lunes discutirá con el Gabinete si adelanta las elecciones. "Estamos en estado de emergencia con respecto al destino y futuro del país", dijo. Dos horas más tarde, los militares desalojaron el Ministerio de Relaciones Exteriores y desplegaron una fuerte represión para retomar el control de las calles.

Para el Líbano, un país que vive del comercio y que importa el 90% de los granos que consume (que se guardaban en los silos del puerto), la magnitud de la tragedia va mucho más allá del costo de los destrozos que en una primera estimación no bajaban de los 15.000 millones de dólares. Sin comida ni instalaciones portuarias para recibir ayuda internacional, se le avecina "una crisis alimentaria aguda". Así lo explicó el subdirector del Centro de Políticas Globales Faysal Itini a la BBC.

Macro recorre este viernes el epicentro de la explosión en Beirut.

 Por eso Macron viajó el jueves al Líbano y este viernes recorrió Beirut y se reunió con el gobierno libanés para coordinar la llegada de ayuda internacional. Además, mantuvo una conversación telefónica con Trump con Beirut como eje central para acordar el apoyo internacional. En su paso por las calles, el presidente francés habló con los manifestantes y les hizo llegar sus condolencias y adelantó la llegada de 3 aviones con provisiones y técnicos y personal médico.


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Leí rápido y me entusiasmé.
Después vi que era en el líbano.
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no busquen afuera lo que hay que hacer acá con estos sortes