Senado
La pandemia juega en contra de la sanción del aborto en el Senado
Los punteos otorgan chances de aprobarla en Diputados, pero aún no en la Cámara alta. Creen que será difícil torcer indecisos si votan en sus casas.

"Otra vez el Senado", es la frase repetida en esta semana en los chats de la militancia a favor de la interrupción legal del embarazo, después que la secretaria legal y técnica Vilma Ibarra anunciara que el proyecto sería enviado por Alberto Fernández antes del 30 de noviembre para debatirlo en el verano. 

La ley se frustró en la Cámara alta en 2018 después de aprobarse con lo fino en Diputados y por estas horas los punteos vaticinan una final similar, aunque dependerá en gran parte de cuál sea el texto presentado y cómo prospere el debate. 

Entre las verdes, un colectivo que integran legisladoras y referentes de la Campaña a favor de la ley, sobra confianza en ganar la votación en Diputados, donde cuentan hasta 126 votos, tres menos que lo necesario para una mayoría propia, pero suman además aliados ocultos dispuestos a ayudar cuando llegue el momento. Serán necesarios, porque sin 129 conectados, lo justo para el quórum, no se puede llamar a votación.

Los operadores celestes admiten que hay al menos 120 a favor y no más de 116 en contra y que no será nada sencillo torcer la historia. La tarea más difícil la tendrá Vanesa Massetani, del Frente de Todos, quien hace dos años cuando estaba en el Frente Renovador bregó para evitar la ley y no lo consiguió.  

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Los Provida, la ONG antiaborto más relevante, creen que la militancia verde de Alberto puede beneficiarlos porque no habrá opositores que se atrevan a apoyar la ley si su electorado está en contra. "Los radicales y macristas que lo rechazaron en 2018 volverán a hacerlo", aseguran. 

De hecho, hay casos como el de la diputada radical chaqueña Aida Ayala, que votó a favor aquella vez pero lo hará en contra cuando vuelva a tratarse, ya sin presión de sus correligionarios que la ayudaban en sus batallas judiciales y con la necesidad de no quedar en un incómodo duelo con su gobernador Jorge Capitanich, oficialista y celeste. 

Pero en Diputados Máximo Kirchner hizo todos los deberes para una victoria verde: los priorizó en las listas legislativas del año pasado y en marzo los eligió para presidir las comisiones que tendrán a cargo el debate. 

Buscarán despacharla en no más de dos plenarios, para que si están las 129 voluntades se apruebe cuanto antes y empiece el desafío mayor: conseguir las 37 que se requieren en el Senado para abrir una sesión y aprobar una norma.  

Roberto Mirabella. 

El jefe del oficialismo José Mayans es uno de los militantes celestes que anticipó su disposición de enfrentar al presidente en el este asunto y este jueves apuntó sin filtro contra Ibarra por exigir un debate express. "Lo más chocante es que desde su lugar de secretaria de Estado da instrucciones al Congreso de cómo tiene que ser tratada la ley. Eso es algo que es absolutamente inaceptable", la acusó.

"Ella le pone las pautas al Congreso de cómo tiene que discutir la ley. Es ofensivo lo que ha hecho. El Congreso va a decidir cómo va a tratar y el tiempo que tiene para tratarlo, porque no se puede tratar de espaldas al pueblo argentino un tema donde se habla de la vida de las personas", advirtió,

El formoseño no es el único senador con peso en el debate: el radical Mario Fiad es el presidente de la comisión de Salud y llegado el caso coordinará los tiempos. "La foto ahora es la de 2018 y sólo puede cambiar si el proyecto tiene algunos retoques, que no parece la idea de Alberto", se lamentan algunos senadores verdes y aportan otro problema, tal vez no considerado en la Casa Rosada: la cuarentena los obligará a votar en su casa, con la militancia Provida golpeando sus puertas.

Las peregrinaciones celestes domingueras en las provincias fueron esenciales para que hace dos años los senadores que parecían dispuestos a ceder ante la marea verde lo reconsideraran. Además, cuando el proyecto se caía muchos no quisieron quedar pegados a la derrota y expuestos ante sus votantes, como fue el caso del tucumano José Alperovich, que todavía es senador pero en uso de licencia por estar acusado de abuso sexual. 

En la lista de indecisos se anotan cuatro senadores capaces de cambiar la historia: la neuquina Lucila Crexell, del interbloque federal; la entrerriana del PRO Stella Olalla; y los oficialistas Edgardo Kueider y Roberto Mirabella, quien en marzo, a poco de asumir, se anticipó con un proyecto de ley que promueve darle un marco legal al fallo FAL.

Fue emitido por la Corte Suprema para regular la aplicación de los abortos en los casos ya establecidos por el Código Penal, como es evitar un peligro para la vida o la salud física o mental de la mujer, si el embarazo proviene de un abuso sexual y si se diagnosticara la inviabilidad de la vida extrauterina del feto. 

El santafesino Mirabella pide que alcance con una declaración jurada de la mujer para aplicar un aborto en cualquiera de estas circunstancias, pero su proyecto sostiene la penalización para los médicos que la practiquen en otras situaciones, aunque con penas excarcelables. 

Una posición parecida tuvo en el último debate el actual gobernador de Santa Fe Omar Perotti y Crexell, pero no fueron escuchados y se abstuvieron. Si Alberto y Vilma toman nota de sus matices pueden tener la clave de la ley.

Olalla sentirá la presión de su coterráneo Alfredo De Angeli; y Kueider, también de Entre Ríos, evita definiciones. "Hasta que no lea lo que mandan, no hablo", repite cada vez que lo consultan. El salteño Sergio Leavy había evaluado en marzo flexibilizar su postura si el proyecto se ciñe a la despenalización, lo que no parece probable. 

Cristina Kirchner votó a favor como senadora y desempataría en igual sentido si le tocara hacerlo. Pero la militancia verde sabe que tiene no le es fácil buscar votos entre los senadores por este tema. "No puede incidir; es imposible", repiten en su entorno. 

Otra polémica es con la demanda del sistema médico que pueda ocasionar la ley en plena pandemia. Las referentes de la Campaña aclaran que será nula, porque el aborto se realiza mediante la ingesta de misoprostol y es más común el uso de camas por los que se realizan el en forma clandestina. Será uno de los debates a dar. Uno de tantos. 

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Que país de impunidad que proponen estas cosas en pandemia
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Che kukas, a ustedes que les gustan tanto los impuestos, hagan legal el aborto pero no gratuito, vas a ver como recaudamos por el impuesto a la chochi descuidada...jajajaja
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Para distraer un poco y tapar el ajuste y tarifazo que se viene, mandaron a discutir el aborto y entretienen a la gilada con los pañuelos verdes.
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No tienen los votos, nunca los van a tener, esto jamas va a pasar por el senado, el interior la inmensa mayoria esta en contra de legalizar el aborto...toda esta pelotudes es una puesta en escena para distraer, como en 2017, cuando Macri tambien sabia que no se iba a aprobar.
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Además tendrán que sumar al debate, el tema del origen de las vacunas, el Estado debe obligar a los laboratorios a colocar en sus vacunas si se fabrican a partir de células animales o a partir de células de seres humanos que fueron arrancados de este mundo sin su consentimiento !!!! Tarde o temprano esa ley saldrá !!!! Que después cada uno se ponga la vacuna que más acorde esté a sus principios morales y religiosos !!!!!!