Uruguay
"El último gobierno del Frente Amplio estuvo lejos de la gente"
LPO conversó con el intendente de Canelones, Yamandú Orsi, uno de los de los principales dirigentes en la renovación del Frente Amplio.

El Frente Amplio de Uruguay cumplió 50 años de vida y lo celebró en el marco de la pandemia que sirvió como jornada de reflexión para un análisis profundo sobre el estado de situación de la izquierda uruguaya. 

A diferencia de otros momentos, el aniversario toma al espacio liderado por décadas por José "Pepe"Mujica, Tabaré Vazquez y Danilo Astori fuera del poder luego de la derrota de Daniel Martínez con Luis Lacalle Pou. 

En ese marco, LPO conversó con el intendente de Canelones (el principal departamento junto a Montevideo, ambos gobernados por el Frente Amplio) Yamandú Orsi, un dirigente que se posiciona como uno de los liderazgos nuevos en esta etapa.

Orsi va por se segundo mandato en Canelones y fue coordinador de campaña de cara al balotaje de Daniel Martínez en la segunda vuelta con Luis Lacalle Pou. Tiene a su cardo un departamento con más de 30 municipios y 550 mil ciudadanos y asegura que muchos votantes del gobierno actual, lo eligieron a el en el comicio local. 

Si bien no lo confirma en público, fuentes del FA confirman que tanto el como Carolina Cosse serán las dos figuras que competirán por la presidencia en 2024 en una interna o integrando una fórmula. 

Con una mirada autocrítica y un estilo dialoguista,  abordó las razones de la derrota de 2019, hizo un balance del gobierno de Lacalle Pou y planteó los desafíos del Frente Amplio en este momento de introspección.

¿Cómo ves la situación general con la pandemia?

Es una coyuntura inédita. No es que la humanidad no haya tenido pandemia pero es inédita en tiempos de globalización. Por lo tanto, como toda cosa nueva e imprevista, genera mucha incertidumbre.

Y en todo el mundo nos pasa algo dramático como es que colapsen los sistemas de salud, que estemos midiendo cantidad de contagios y muertos tenemos por día, parece ciencia ficción.

Otra de las características de este momento es que asoman dificultades estructurales que los conglomerados de países tienen. Nuestra dependencia de la industria privada farmacéutica o cómo en épocas de contracción hay una guerra comercial entre los proveedores de la vacuna que todo esperamos. Estamos en un momento  de enorme incertidumbre e inestabilidad y lo que quede de todo esto será muy distinto a lo que teníamos antes. 

Y hablo de todo, los sistemas, los gobiernos. Después de este tsunami  nos vamos a plantear como humanidad un montón de cosas y, probablemente, se pondrá sobre la mesa temas de los cuales hace tiempo no se hablaban. 

¿Cómo cuáles?

Nunca escuche hablar tanto de renta básica. Regímenes de orientación liberal plantean cuestiones que fortalecen el rol del Estado y creo que se pondrá sobre la mesa ese tema que tanto han negado como el cambio climático o la importancia  de la producción de alimentos y la forma de relacionarnos. Hay un replanteo de todo y quizás genere movidas políticas imprevistas. 

Es muy difícil para cualquier gobierno capear este temporal porque es muy probable que todos nos equivoquemos. No hay recetas e incluso muchos países usaron la misma receta pero con resultados distintos. O al revés, países de la misma corriente ideológica que utilizaron medidas distintas. Por eso, cuando los que venimos de la política ponemos la ideología en momentos como este nos chocamos con la pared. A modo de resumen, se expuso con toda crudeza la vulnerabilidad de nuestra especie.

¿Como se han manifestado estas complejidades en Uruugay con un gobierno que se topó con esta situación a pocos días de asumir?

Hay que separar dos cosas. Por un lado, el manejo de la pandemia y, por el otro, el de la economía en tiempos de pandemia. Sobre el segundo punto, yo estoy en contra de como se viene manejando, no tengo ninguna duda y es el punto mas flojo e increíble porque cuando todo el mundo va hacia la ampliación de gasto y la inversión del Estado, el único país del mundo preocupado casi exclusivamente por el déficit fiscal es Uruguay. Eso es tremendo y las consecuencias pueden ser desatrosas. 

En cuando al manejo sanitario de la pandemia creo que hay dos momentos. Los primeros 8 meses que fueron buenos y estos últimos que no es que no fueron buenos sino que nos dimos cuenta que éramos parte del mundo, nos creíamos una isla, un milagro y ahora nos cuesta aceptar que estamos en plena primera ola. Eso descolocó al  gobierno y lo hizo tomar decisiones tardías. Somos el país que viene de atrás con la negociación de la vacuna, quizás tengamos éxito pero da la sensación que mientras todos tenían algo arreglado, Uruguay no. Nos descuidamos y pensamos que íbamos a seguir en esa idea de isla.  

El único país del mundo preocupado casi exclusivamente por el déficit fiscal es Uruguay. Eso es tremendo y las consecuencias pueden ser desatrosas.

No sé si es tarde pero entramos a resolver cosas que el mundo ya está resolviendo. El punto flaco del gobierno fue la forma de negociación, pero como esta historia no terminó me queda una cuota de optimismo. El manejo de Lacalle Pou la pandemia fue prudente, la primera discusión fue si aplicábamos o no un confinamiento, y el gobierno apeló a la libertad responsable. Hoy, después de ese comienzo exitoso, nos estamos cuestionando la manea de manejar la circulación de gente. Ahora es muy difícil plantear restricciones o aplicar cuarentenas y eso es una dificultad porque se disparan los casos 

Hubo polémica con la posibilidad de que Argentina derivara vacunas a Uruguay, pero el gobierno lo descartó...¿Por qué?

El problema es que para un país como el nuestro que venga un vecino y nos haga semejante propuesta, es difícil decir que no. A mi me cayó bastante mal la postura del gobierno. El tema es que acá desconfiamos que vacuna aceptar y que no. Y mientras poníamos condiciones el mundo fue avanzando. El pensar que teníamos todos resuelto no le vino bien al gobierno porque de esta nadie sale solo. 

No fue acertada la decision de intentar resolver todo solos, no le atribuyo intencionalidad ideológica al gobierno pero sí una actitud de autosuficiencia. 

¿Cómo se combina el ser parte de la principal fuerza de oposición con la relación institucional que tenes que tener con el gobierno por tu rol de intendente?

Es un equilibrio complejo en el que hay ser cuidadosos porque yo tengo una responsabilidad sobre un territorio que tiene 30 municipio y 550 mil habitantes en donde si o si dependemos del gobierno nacional para la articulación de las políticas y el acceso a los recursos. Una buena relación institucional es lo mejor para nuestra gente, yo puedo discrepar con muchas cosas del gobierno nacional pero es el gobierno que votó la gente y a mi me votaron, y acá estamos. Para articular y ayudar estoy en la primera línea. 

Somos el pais que viene de atrás con la negociaron de la vacuna, quizás tengamos éxito pero da la sensación que mientras todos tenias algo arreglado, Uruguay no. Nos descuidamos y pensamos que íbamos a seguir en esa idea de isla.

Por otro lado, cuando hay que marcar las diferencias de nuestro rol de oposición hay que hacerlo. Yo creo que una de las claves esta en no ser oposición por la gimnasia de ser oposición, sino cuando hay temas que realmente importan. Si son temas que deben dirmirse en el parlamento, ahí no me meto pero si son cosas de fondo, como aspectos económicos que es donde mas discrepo, si. 

Venimos de un año muy largo de estar en clave electoral en donde jugamos al rol de contraposición, como pasa en las campañas. En estos tiempos, y más en crisis, la clave esta encontrar las coincidencias, la ciudadanía necesita eso. Hay mucha angustia, son tiempos difíciles para la gente. 

Cada uno tiene que ocupar el rol que le corresponde y a mí me consta que votantes del gobierno nacional me votaron en la elección departamental. No hay que perder el perfil pero tampoco hacer un desgaste por el hecho de ser distinto. 

¿Por qué el FA no logró seguir gobernado? ¿Cuáles fueron los errores?

Nos pasaron tres cosas. El ultimo gobierno del Frente no fue un gobierno muy presente, la gente sintió distancia. Nunca renovó el gabinete, estábamos en una fase de estancamiento de la economía y creo que en los últimos 5 años estuvimos lejos de la ciudadana. 

Hubo obras y gestión pero faltó algo más de empatía y piel. La gente se cansó, estuvimos 15 años con mayoría absoluta y cinco partidos nos aislaron.  No fuimos capaces de hacer ni una alianza, ni siquiera para el balotaje. Eso lo primero, lo segundo es que la fuerza politica no tuvo el reflejo para darse cuenta que eso nos estába pasando desde el gobierno y nunca aprovechamos el margen para plantear temas nuevos en la agenda. Nos quedamos sin pólvora y no suplimos esas falencias. 

En estos tiempos, y más en crisis, la clave esta encontrar las coincidencias, la ciudadanía necesita eso.

Lo tercero es que la campaña no fue buena, yo estuve de coordinador en el último tramo de cara al balotaje y cometimos muchos errores. Lacalle Pou en primera vuelta no llegó al 30 por ciento pero logró formar una alianza mucho eficiente que la nuestra. Somos la fuerza más grande del país, tenemos un núcleo electoral de 39-40 y estuvimos a un punto y medio de ganar, pero la ingeniería electoral de ellos fue más eficiente.

El último periodo de gobierno fue muy chato, no porque no se hayan hecho cosas. Las elecciones no se ganan solo con gestión sino también con política. Ahí fallamos, desde el gobierno y desde la fuerza política. Por eso digo que el último gobierno del Frente Amplio estuvo lejos de la gente. 

¿Que incorporarías a ese piso alto para mejorar?

Renovación, y no es solo una cuestión de edad sino de ideas nuevas para los nuevos tiempos. Hacer lo que hicimos siempre bien que fue la amplitud de nuestro frente. Perdimos amplitud, nos fuimos cerrando en nosotros mismos. Tenemos que volver a la idea de brazo tendido y de una fuerza política que sigue creciendo. 

Además tenemos que tener referente nuevos, y hay muchos. Jóvenes, con experiencia política y de gestión. Hay un batallón de compañeros a los que hay que abrirle paso. 

Las elecciones no se ganan solo con gestión sino también con política


Lo otro es que somos una fuerza muy dispersa, son muchos grupos pero pequeños. Hubo una fragmentación, tenemos que estructurar espacios políticos que atiendan cada una de las sensibilidades de la izquierda. Porque el Frente es eso, un conjunto de sensibilidades, algunos de tendencias socialistas marcadas, ortodoxas y otros mas de centro y perfil socialdemócrata. Hay que definir mejor los lugares de cada uno de los espacios. Deberíamos repensar la forma en la que pensamos la coalición. 

¿Yamadu Orsi será  candidato a presidente o el nuevo líder del FA?

No, hay mas. Yo entré a jugar a una cancha que es grande. Salí de lo subnacional y entre en lo nacional cuando Daniel Martinez me puso a coordinar al campaña. Era una espacio que yo no conocía pero que se ve que me va bien. Evidentemente, soy una de las cartas sobre la mesa pero no soy el único. 

Están Carolina Cosse, intendenta de Montevideo, con experiencia tremenda en gestión, ex ministra y senadora, Oscar Andrade, dirigente sindical con un empuje tremendo, del Partido Comunista, Mario Bergara que presidió el Banco Central y tiene una formación política impresionante y Alejandro Sanchez, senador del MPP que ya no es sólo  el segundo de Pepe (Mujica) si no es el "Senador Sánchez" que lideró la discusión del presupuesto en diputados. 

Yo tengo visibilidad como intendente, Carolina también pero llegado el momento vas a ver que serán varias propuestas con matices y perfiles distintos. A mi me costó pero lo acepté, voy a jugar cuando haya que jugar y en donde el partido lo disponga. 



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Orsi, la izquierda en uruguay no vuelve ni en 500 años.
Y uruguay tampoco va a existir por 500 años más.
Así que cerrá el orto, dedicáte a escribir tus memorias y andá comprando el nicho.
Vós y todos los políticos uruguashos.