Editorial
El mal ejemplo de Atucha II
Por Carlos José Aga
El costo final de la Central la convierte en un pésimo ejemplo de obra pública y su aporte energético es todavía muy modesto.

Finalmente, con 27 años de demora, la central nuclear Atucha II sincronizó el generador con el sistema interconectado.

Más allá del logro técnico que significa el haberlo logrado sin asistencia del fabricante (Siemens) es decir con medios propios, su costo final la convierte en un pésimo ejemplo de obra pública. Prácticamente, desde lo económico se repite -aunque magnificado- el fenómeno que ocurrió hace dos décadas con la Planta Industrial de Agua Pesada, ubicada en Arroyito, Neuquén.

Atucha II es una central nucleoeléctrica con una potencia de 745 megavatios a base de uranio natural y agua pesada. El aporte energético es todavía muy modesto, comenzó a generar 17 megavatios, y las autoridades sostienen que llegará a los 745 en los próximos noventa días.

La central tendrá una vida útil estimada en 30 años y otro tanto cuando se extienda su vida útil, y el combustible que utiliza es uranio natural importado proveniente de Kazajistán, mientras que el agua pesada, que se usa como moderador y refrigerante, se elabora en la planta industrial de Arroyito, en la provincia de Neuquén.

Como se recordará de otras notas y ediciones de PORTAL ENERGÉTICO el contrato con Siemens se firmó en 1980, la piedra fundamental se colocó en 1982 y, debía comenzar a operar a pleno en 1987, pero quedó paralizada entre 1994 y 2006, cuando se anunció el relanzamiento del Plan Nuclear Argentino durante el gobierno de Néstor Kirchner, cuyo nombre le fue colocado en su homenaje. La finalización se presupuestó en 700 millones de dólares y su ingreso a la red se pautó para 2010.

Desde la perspectiva económica este emprendimiento es el mejor ejemplo de lo que nunca más debería ocurrir, siendo la instalación nuclear más costosa del mundo.

Durante la sincronización, el Ministro Julio De Vido recordó, como si fuera una buena noticia, que “desde el 2006 hasta el presente, el Estado invirtió 14 mil millones de dólares en el desarrollo de la energía nuclear”.

Sería muy bueno saber en qué proyectos se gastó esa cifra y cuáles fueron los resultados que se obtuvieron. Hace falta mucho análisis y una auditoria profunda de ese gasto ya que la cifra equivale a más de la mitad de las actuales reservas internacionales del país, y hasta hoy sólo se agregaron 17 MW. Habrá que analizar muchos de los contratos asignados durante esta etapa.

El Ministro, en febrero de este año aseguró a la prensa que “nadie sabe cuánto se puso en Atucha II”; pero eso no es cierto y encubre la realidad que el 15% faltante le costó al país una cifra equivalente a una Central Nuclear nueva, con sistemas de control post-Chernobyl y de mayor potencia.

El diseño de Atucha II es un prototipo. Data de la década de 70 (es pre-Chernobyl y por supuesto pre-Fukushina) sus sistemas de control ya no se usan y han sido cuestionados por el Organismo Internacional de Energía Atómica. Como modelo PHWR de recipiente de presión quedó discontinuado en todo el mundo a mediados de la década del 80 (excepto en Argentina). Y se pone en marcha sin ninguna actualización relevante.

Todos sabemos que hubiera sido mejor en 2006 contratar una central de última generación que se hubiera podido inaugurar en 2012 con los 1000 MW. Pero hubo una fuerte resistencia de la corporación nuclear para "cerrar" el proyecto, porque implicaba admitir que durante tantos años produjeron la desviación de una parte considerable de los fondos de la obra hacia programas diversos (la mayoría sin resultados). Y todo esto asignando contratos a discreción que se pagaban sin que se registre ningún efecto sobre el avance de la obra. Así que, la mejor forma de tapar ese historial, era terminar "como sea" la usina.

En el caso de Atucha II, al momento de su parálisis a mediados de la década del ‘90, tenía un grado de avance de 85% y llevaba gastados 3850 millones de dólares (ajustados a 2006) luego, se han invertido otros 2000 millones de dólares hasta su puesta en marcha. Esto configura un récord de 8357 dólares por kW instalado –digno del Guiness- en cuanto al costo de una central nuclear en construcción en toda la historia de esta industria.

Cuando se programó el "Plan Nuclear" el mismo incluía 4 centrales nucleares (de la que Atucha II era la primera de esa serie) con una inversión total para las 4 unidades de 4500 millones de dólares.

Cualquiera puede hacer la cuenta de lo que gastamos y lo que tenemos. ¿Un Mercedes Benz? No. Tenemos un antiguo Ford T, que anda y consume como un Ford T, con los frenos y neumáticos del del Ford T. Todo aprobado por una Autoridad Regulatoria Nuclear que es "juez" y "parte", ya que está bajo control del propio De Vido.

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