Relaciones internacionales
Alberto Fernández hacia las ciudades sagradas
Por Gonzalo Fiore Viani
En un complejo escenario internacional, que las primeras visitas de Alberto Fernández como presidente en funciones sean a Israel y luego al Vaticano, tienen una gran significancia.

Que el primer viaje de Alberto Fernández como presidente en ejercicio sea a Israel, no es casualidad. Paradójicamente, también fue uno de los primeros viajes de Bolsonaro ya como presidente de Brasil, luego de Chile y Estados Unidos. Sin embargo, el mandatario argentino tiene una agenda bastante nutrida que sobre pasa la simple visita a un país determinado.

Cinco años después del suicidio del Fiscal Alberto Nisman y los coletazos del memorándum con Irán, elegir Israel como el primer viaje oficial tiene significancias que no escapan a nadie que lea mínimamente la política internacional. Sin dudas, el gobierno argentino pretende llevar adelante un sistema de alianzas más "tradicional", si se quiere, que el último gobierno de Cristina Fernández.

La cita será en Jerusalén del Foro Internacional de Líderes, donde se llevará a cabo un acto en Conmemoración del Día Internacional de Recordación del Holocausto. El viernes próximo, Fernández se reunirá con su homologo israelí, Reuven Rivlin. Al evento acudirán nada más y nada menos que los presidentes Vladimir Putin, de Rusia, y Emmanuel Macron, de Francia, con los que el argentino pidió reuniones privadas. Alberto también pretende reunirse con el Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien viene enfrentando una fuerte crisis política interna desde el año pasado.

La comitiva estará integrada por la Primera Dama Fabiola Yáñez; el canciller Felipe Solá; el gobernador de Buenos Aires, Axel Kicillof; el secretario de Asuntos Estratégicos, Gustavo Béliz; el diputado Eduardo Valdés, el vocero presidencial Juan Pablo Biondi. Béliz se sumó a último momento por pedido del presidente.

Fernández se convertirá así, en el primer presidente argentino que viaje a Israel como su primer destino oficial. Lejos parecen los tiempos donde los mandatarios argentinos y brasileños se visitaban mutuamente al instante de asumir. El contexto internacional ha cambiado mucho. La política de alianzas se irá reconfigurando con el correr de los próximos meses.

Las fotos de los próximos días serán importantes, más aún, será la construcción de vínculos fuertes con mandatarios europeos, claves en la futura re negociación de una deuda que parece compleja para el país. En ese sentido, la reunión oficiada por el Vaticano entre el gobierno argentino y el Fondo Monetario Internacional, pocos días después de la audiencia privada entre el Papa Francisco y el presidente Fernández, será todo un mensaje.

El panorama tanto internacional como regional sigue siendo extremadamente complejo. Sin embargo, el gobierno argentino viene surfeando una delicada ola de inestabilidad de una manera más que eficaz. Una política internacional típicamente peronista en el sentido de las implementadas por Atilio Bramuglia o Juan Carlos Puig, es la única manera de desenvolverse en un escenario en principio desfavorable, pero con muchas oportunidades en potencia.

Tampoco es casual, que luego de Israel, Fernández y su comitiva se dirijan a la Santa Sede, donde se reunirán con el Papa Francisco. Será la primera audiencia privada de Alberto ya como presidente, aunque ha ido en otras ocasiones. Al poco tiempo de asumir el gobierno, en diciembre, su pareja también se reunió con el Sumo Pontífice. El gobierno argentino ve en Francisco un aliado clave en la arena internacional. Especialmente debido a las coincidencias ideológicas. Bergoglio admira la obra de Martin Guzman, a su vez discípulo de Joseph Stiglitz, de gran cercanía con Francisco.

En contraposición a lo que fue la política exterior del macrismo, el gobierno del Frente de Todos ha dejado en claro que no le dará la misma importancia al Foro Económico Mundial celebrado en Davos. El único representante argentino fue Guillermo Nielsen, a diferencia del ex presidente Macri, quien gustaba de asistir, incluso acompañado por dirigentes de otros partidos o gobernadores.

Casualmente, los dos primeros viajes del presidente serán a dos ciudades consideradas sagradas por dos de las religiones monoteístas más importantes del mundo. Jerusalén y la Ciudad del Vaticano. Por lo pronto, a Argentina le vendría bien cualquier tipo de ayuda. Si es divina, mucho mejor 

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