Editorial
El actor más hábil en el país sin proyecto (Segunda Parte)
Por Hernán Madera
¿Quiénes mandan en el sector que mejor sale parado en el largo estancamiento nacional? Breve reseña sobre el dúo dinámico y también sobre su enemigo.

Hace un año afirmamos que el sector más hábil en nuestra economía encallada no son las multinacionales, no es el FMI, ni tampoco los acreedores extranjeros.

Es el capital concentrado nacional, que sabe cómo arrancarle casi todo lo que quiere a la clase política. Aún así, el saqueo del Estado por parte de este sector no es la causa sino la consecuencia de que la Argentina no tenga rumbo desde la muerte de Juan Perón.

Este sector es liderado desde la Asociación Empresaria Argentina y la Unión Industrial por Clarín y Techint. Aliados, ellos deciden a quién salvan y a quién no de sus colegas empresarios.

¿Y por qué tienen que elegir? Simple: porque la torta es cada vez más chica, la Argentina cada vez más pobre y no hay para todos. Lejos en el tiempo quedaron los años 1981 y 1982 cuando las Fuerzas Armadas les estatizaron la deuda a prácticamente todos ellos, incluyendo a algunas multinacionales. Esa Argentina no existe más en gran medida porque esa decisión la aniquiló.

Entonces hay que elegir y hay que elegir cada vez más. Y cuando las cosas se ponen complicadas, el multimedios y el grupo industrial arriman al borde del Titanic a vacas sagradas del empresariado local, dando a entender que le puede tocar a cualquiera. Menos a ellos.

No es difícil adivinar a quiénes están dispuestos a soltar. Así es como si encontramos un minucioso análisis del gran diario argentino en el que se justifica la crisis de Arcor durante el desmanejo económico macrista, vemos que los capitanes de este barco están dispuestos a todo con tal de no ser ellos los lanzados por la borda.

No es fácil entrar a su club. El dueño de los aeropuertos se apuró a elogiar, un tanto empalagosamente, al CEO del multimedios ni bien comenzó la administración del PRO en 2015. O el billonario más beneficiado por las exenciones impositivas de Tierra del Fuego nunca pudo ser parte y es groseramente ninguneado por el dúo dinámico.

¿Quiere decir eso que son "los dueños de la Argentina", que son "todopoderosos"? En lo absoluto. Uno debe estar entre los personajes más expuestos y odiados del país y el otro fue procesado por soborno hace dos años. La Argentina es demasiado bola sin manija e impredecible como para que haya verdaderos intocables. En esta ruleta rusa le puede tocar a cualquiera, pero ellos -al igual que quienes manejan las obras sociales- han logrado salvarse una y otra vez en cada crisis.

Alfonsín, Menem, De La Rúa, Duhalde, Kirchner. Todos creyeron tenerlos de su lado y cuando se dieron cuenta que no, la daga ya estaba clavada.

Algo cambió con Cristina Fernández: fueron expuestos. Pero sus negocios apenas sufrieron. Y finalmente lograron derrotar a la actual vicepresidenta. El nuevo Plan Gas anunciado por el primer mandatario en Vaca Muerta tiene un beneficiario claro y clave: Tecpetrol. Por eso Alberto Fernández y Martín Guzmán se ganaron una de las poquitas tapas favorables del gran diario argentino.

La posición dominante en el mercado del cable que tiene el Grupo Clarín no es discutida, no se toca. Así es como el Jefe de Gobierno siempre encuentra una excusa para impedir que la empresa Iplan siga soterrando fibra óptica en la Ciudad. Cuando Aníbal Ibarra -pocos meses antes de su caída- les otorgó a Multicanal, Cablevisión y Telecentro la posibilidad de no soterrar el cableado, nadie pensó que una empresa haría la inversión de hundir fibra óptica debajo de las veredas. Pero los precios de Cablevisión-Fibertel son tan escandalosos que Iplan encontró rentable soterrar y vender su servicio. Nuevamente, las influencias políticas del multimedios logran que su competidor tenga que ir bien lento.

Las Fuerzas Armadas argentinas fueron desactivadas y desfinanciadas por una variedad de causas nacidas de haber gestionado el peor gobierno de toda nuestra historia entre marzo de 1976 y diciembre de 1983. Una de esas causas fue quebrar doblemente al Estado asumiendo la deuda de las familias más ricas del país mientras, al mismo tiempo, lanzaban a la clase media al infierno de la indexación con la Circular 1050. Ya en democracia, los beneficiarios de la estatización de la deuda corporativa -como las Sociedades Macri- no movieron un dedo para rescatar a las Fuerzas Armadas del hundimiento que todavía hoy no se detiene. Y de parte de los militares sólo hay negación con respecto a este abandono de sus ex aliados, excepto por un par de espasmos más bien patéticos como el representado por el secuestrador Arístides Puccio que justificaba lo que hacía en su resentimiento hacia los empresarios beneficiados por la dictadura que él integraba.

Los comandantes del capital concentrado nacional saben manipular a los actores de la política local. Y estos se dejan manipular. Así es como el monopolio del cable no fue desarmado por la Ley de Medios porque los dirigentes del progresismo no-kirchnerista (hoy parte el gobierno) pidieron expresamente que no se les dé la posibilidad a las telefónicas de ofrecer el servicio de cable. Así es como también cuando Paolo Rocca fue procesado en 2018, una de las plumas más lúcidas del periodismo económico -identificada con la izquierda- afirmó que detrás del procesamiento había capitales estadounidenses que querían quedarse con la empresa y llegó a compararla con el caso de la china Huawei. Esa teoría conspirativa prendió como pólvora en el planeta progre.

Con los liberales juegan la carta de la meritocracia (cuando, en realidad, su negocio pasa por quedarse con activos del Estado, negocios con el mismo o regulaciones que les regalan monopolios) y a los progresistas los convencen con la necesidad de "detener la extranjerización de la economía" (cuando son ellos los que venden caro en los momentos de euforia argentina para recomprar barato cuando volvemos a navegar en el Argentitanic).

Clarín y Techint son los malos de la película para el cuarto del electorado que apoya a Cristina Fernández, pero el dúo dinámico logra neutralizar a esa porción de los votantes a los ojos del resto con el cuco de la venezualización.

Porque lo cierto es que ambas corporaciones pueden ser devastadas desde el Estado, especialmente el multimedios, ¿Pero, qué hay después de eso?

El espejo de lo que sucedió con el otrora inmenso Grupo Cisneros en Venezuela no devuelve una imagen agradable. Por obra del chavismo, ese multimedios es hoy sólo un recuerdo. Pero eso no fue parte de un proyecto de país, fue sólo una venganza.

En Argentina, el grave problema del monopolio del cable y la cada vez mayor concentración en el mercado de telecomunicaciones son ignorados mientras que los contenidos de los medios de ese grupo y otros son reiteradamente criticados desde el kirchnerismo. Esos contenidos están protegidos por la Constitución, el monopolio y la concentración no.

El electorado argentino ha dado varias pruebas de que no desea seguir los pasos del régimen venezolano. Ni un poquito.

Y ahí estamos: entre detestar a un gran empresariado adicto a la prebenda y el miedo a convertirnos en Venezuela.

Empatados, una vez más.

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Pedirle misericordia al empresariado poderoso local, cuando la clase política es incompetente y vive cambiando reglas de juego , con el único fin de convertirse en una oligarquía (como otrora lo fueron los militares), es por demás improcedente. Clarín y Techint, como a nivel IT lo hace Mercado Libre, aprovechan la ineptitud, unos poniendo las reglas a los débiles; y el último poniendo categoría de desarrolladores de soft a los dueños de las Kangoo que reparten los productos de ML, con el fin de pagar menos impuestos, y tributando en Uruguay. Sin reglas claras, y con improvisación sólo morirán las pymes y los poderosos lo serán más. Conocen las limitaciones y se manejan como peces en el agua. Toda crítica me parece tontuela: Google, Facebook, Microsoft, Amazon y otros hacen lo propio en sociedades más justas y evolucionadas, y al periodista parece no molestarle.
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Ponerle nombre y apellido a quienes van contra los intereses del pueblo argentino merece un like ?
Excelente artículo!