Editorial
Policía militante y espejitos de colores
Por Jorge Luis Vidal
Reconocer que la policía no va a poder garantizarles a los bonaerenses seguridad y echarles la culpa a terceros es una invitación velada a que opten por la defensa por mano propia y a que escale la violencia.

En los primeros años de la exploración y colonización de América, los españoles de antaño invitaban a intercambiar cascabeles, cristalitos de colores y otras baratijas a los nativos por aquellos pequeños adornos de oro que llevaban estos en su cuerpo. Ese intercambio a todas luces ilícito traía un engaño implícito. El poblador originario de esa tierra era engañado, sin saber a ciencia cierta que lo estaban despojando.

El mismo sentimiento habita en gran parte de la población del Gran Buenos Aires, que se siente como aquel aborigen al que hoy le quieren hacer creer actoralmente, entregándole espejitos, que todos los males que sufre por la inseguridad tienen origen en qué el doctor, abogado, teniente coronel, ministro, es víctima de la incomprensión y acciones en su contra por parte de su par de nación. No nos dejemos engañar. Nos quieren dar espejitos de colores televisivos y radiales a cambio de que compremos cualquier relato y beneplácito oficial.

Poner la culpa afuera denota un problema serio, pero es fácil hacerlo; y muchas veces no es más que una forma de no reconocer los propios errores y la falta de conocimiento de lo que hay que realizar. "Echarle la culpa de los errores a terceros, no cambia la naturaleza de tus propios errores".

Marvel fue superado. Iron man y la liga de la justicia televisiva ya no bastan para contener el descontento de la ciudadanía, que solo ve actitudes actorales ante los delitos de los cuales son víctima. Como analista en Inteligencia Delictual estimo que hoy existen la misma cantidad de delitos que en el mismo periodo de 2019, pero es innegable por la propia realidad, que la violencia desatada por una horda de bandas desorganizadas, casi primitivas, nos pone sobre alerta.

SI Marvel ya no puede, si la policía bonaerense que hoy se encuentra anestesiada y desarticulada, sin vocación, pierde contra estos jugadores delincuentes de categoría "C", ¿tendrá Berni que llamar a los abuelos justicieros que décadas atrás ganaron todo honestamente y trabajando? ¿Tendrán que arreglárselas los ciudadanos ante la desprotección que le generan las mismas palabras del ministro cuando dice que están desbordados y que el delito va a crecer a futuro, y que más de lo que hace no puede hacer? Via libre, irresponsablemente, a que todos piensen en que pueden y deben tener un arma en su casa para defender vida y bienes. Ministro irresponsable.

Qué pena tener que gastar tiempo valioso en tratar de interpretar los desaguisados y yerros graves de un ministro que actúa y quiere hacer creer que sabe de lo que habla. Tuvo la oportunidad de decirnos y de discutir profesionalmente lo malo que se viene arrastrando en cuanto a seguridad pública y organización policial desde la época de Arslanian en adelante, con picos incomprensibles de narrativa fantasiosa de la época de Scioli y Granados, pasando por los parches horribles a la organización policial e índice de éxito de bunkers derribados de supuesta droga en la lucha contra el narco en la gestión anterior a la suya. Ahora, en la gestión actoral del teniente coronel se fue definitivamente a la banquina y dejó a su policía con las ruedas para arriba.

Si Berni inteligentemente hubiese indicado qué fue lo que encontró y cómo lo encontró, con que medios humanos y logísticos contaba para su gestión, y lo que es más importante, nos ilustraba dando a conocer su Plan Integral de Seguridad y Convivencia para la Provincia, en esa única acción nos ponía en contexto de qué esperar y nos hacía participes de la realidad.

No pudo, entre otras cosas, porque con la anterior gestión se pasaron la Seguridad de la provincia sin haber tenido una sola reunión. Es decir, prácticamente, se entregaron 93.000 efectivos con sus funciones, como si fuesen dos vigiladores de un consorcio de departamentos que se pasan un libro de guardia. Así de simple e irresponsable.

Pasaron los años y las gestiones, cada una con un librito que se daba de bruces con la gestión que lo había precedido. El Estado en materia de Seguridad comenzó a desaparecer. A Estado ausente, delito y narco presentes. Triste realidad la de hoy en la provincia.

Como lo dije una vez, este ministro es un funcionario público y no un Servidor público. No sirve a nadie más que a sí mismo y sus intereses políticos. Como tal es un gran aportante, en todos los sentidos, al minuto a minuto televisivo y radial. Suma al relato, no a la operatividad policial y seguridad de la población.

Cuando yo era adolescente y quería comprar algo inalcanzable para mí y nuestra economía de pueblo de clase media baja, mi mamá decía que "uno muestra y hace notar ostensiblemente aquello de lo que carece". Gran verdad aplicable a este momento.

Cabe preguntar por qué el ministro se interpone en procedimientos policiales vestido de algo que no es, policía. ¿Por qué hacer ostentación de armas en detenciones que aparenta realizar él, cuando no puede hacerlo? ¿Por qué hacer parecer que toma las riendas de las investigaciones en supuestos allanamientos policiales ordenados por fiscalías atribuyéndose un estado policial y de autoridad que no le corresponde y que además complica y altera la cadena de mando entre efectivos policiales? ¿Por qué?

¿Será que lo puede hacer ya que identificó que la más que centenaria Policía de la Provincia de Buenos Aires ya no es lo que era? ¿Será que identificó lo que venimos pregonando en cuanto a que ese cuerpo policial, otrora décadas atrás en el podio de la profesionalización en cuanto a investigaciones y prevención del delito, es ahora solamente un grupo de gente que se uniforma, que cuida individualmente su pellejo, quinta o estancia propia en general, habiendo perdido la noción de "cuerpo policial"? Lamentablemente muchos van a cumplir con "su trabajo" como si fueran empleados estatales, habiendo olvidado que es "un servicio" a la sociedad, ¿esperando en algunos casos como corcho que flota en el agua, la jubilación respectiva?

Sin embargo, este manejo equivocado que tiene con la Policía de la Provincia de Buenos Aires no lo podría hacer con otra institución como la Policía Federal Argentina. Esta última nunca perdió su institucionalidad y coherencia como cuerpo policial.

En cambio, la bonaerense con esta conducción -y por sus propios errores y corrupción visible de larga data- hoy tocó fondo. Esta policía que era y es una Institución Civil Armada, hoy tiene una conducción que se recibió de militante.

Con un 36% de la fuerza policial que proviene de sectores de humilde condición, que vive en sectores de bajos recursos, donde se mezclan personas de honesta condición con otros que son adoradores de las rentas ilegales, es decir, básicamente, delincuentes, no mucho más vamos a poder avanzar. Con sueldos de miseria y adicionales más bajos que los valores que se pagan al personal doméstico, no se vio un solo gesto del conductor ministerial de querer hacer algo por "su tropa" como le gusta mencionarlos.

Refundar la Policía. ¿Se entiende? Basta de parches y basta de conducciones de mirada corta, que prefieren pasar por su cargo sin que les hagan olas, sin aceptar las responsabilidades del cargo y el gasto que eso implica. El dios Sol, solo en el universo, no tendría a quien iluminar. Se necesita que derrame luz, si es que sabe hacerlo, sobre las estrellas existentes o las que debe crear. 

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