Editorial
El Grooming: un enemigo oculto que estamos sacando a la luz
Por Luciana Padulo
Es necesario que sepamos de qué hablamos cuando hablamos de este flagelo, pero sobre todo que tengamos claro que es un delito y que se puede -y debe- denunciar.


Más allá de esta pandemia que se desató durante el inicio del año, hay otra mucho más oscura, mucho más sórdida, que hace años que aqueja a nuestros niños y en este último tiempo recrudeció: el grooming, el acoso de un adulto a un niño, niña o adolescente a través de las redes, con fines sexuales o pornográficos.

A partir del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio, nos vimos obligados, como familia, a recluirnos en nuestros hogares, y a continuar con nuestra vida social, laboral y escolar, a través de los dispositivos electrónicos. Esto hizo que en el último tiempo, el delito creciera exponencialmente. Durante la pandemia, aumento un 135 por ciento los casos. Delito, sí, el grooming es un delito, y desde 2013, por ley en nuestro país tiene una pena de entre seis meses y cuatro años de prisión.

Hace ya varios meses que los niños pasan muchas horas frente a una pantalla, para nosotros los padres y madres, sin peligro alguno, sentados a un metro de nosotros, pero para los groomers -en la mayoría de los casos, pedófilos- están navegando por un mar que ellos conocen muy bien, y que manejan muy bien, absolutamente solos y a su merced.

Tener legislado semejante flagelo fue un enorme paso, pero no fue suficiente, porque la mayoría de nosotros no sabemos que existe, no entendemos muy bien de que se trata, y mucho menos que es un delito, y que si un niño o niña se siente acosado o intimidado por un adulto a través de los dispositivos electrónicos o de la web, eso se llama Grooming, eso es delito y puede denunciarse, debe denunciarse.

No quisiera con esto prender alarmas que no nos conducen a ningún lado. De más está decir que con la mera vigilancia y el estricto control solamente no llegaremos a buen puerto. Es necesario hablar con nuestros hijos, contarles acerca del grooming, contarles que es un delito penado por la ley, y que si algún adulto los incomoda o los perturba por las redes, ellos pueden contarlo, ellos deben contarlo. Porque desarmar la maraña de secretos que arma el groomer alrededor de su víctima es el primer paso para desarmar su estrategia. El grooming mantiene la misma mecánica que el abuso sexual infantil: el secreto.

Es por eso que junto a la ONG "Mamá en Línea", el ministro de Educación de la Nación, Nicolás Trotta y el senador Dalmacio Mera estamos impulsando una campaña de prevención nacional y en la provincia de Buenos Aires ya sancionamos dos leyes que van en esa línea para replicarlas en todos los rincones de nuestro país. Es necesario que sepamos de qué hablamos cuando hablamos de grooming, pero sobre todo que tengamos claro que es un delito, que se puede denunciar, que se debe denunciar. Si todos lo sabemos va a ser mucho más difícil para estos adultos esconderse detrás de la máscara que hoy les proporciona la web, acechando desde el anonimato, para vulnerar a nuestros hijos.

Este viernes, 13 de noviembre, es el Día Nacional de la Lucha contra el Grooming y todos debemos poner atención y reflexionar sobre esta problemática que debe contar con la dialogo permanente entre padres e hij@s/as para evitar que el groomer logre su cometido. El caso de Micaela Ortega, asesinada en Bahía Blanca en el 2016, fue la primera condena en Argentina por un caso de grooming seguido de muerte, y a partir de ese día, trabajamos para que no haya más Micaelas en nuestro país*.

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