Economía
Desdolarizar es volver al inicio
Por Ramiro Marra
La orden de pesificar tarifas y desdolarizar la economía, muestran un claro retroceso en materia económica. Con estos lineamientos la inversión probablemente estará ausente en el año 2020, la economía retrocederá y el mercado interno estará en problemas.

Con la crisis cambiaria actual, una de las más fuertes de los últimos años, reaparecieron las propuestas de desdolarización de la economía, principalmente impulsada por Mercedes Marcó Pont, ex presidente del BCRA bajo el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, quien asegura que esto es fundamental para reactivar la economía vía consumo. Afortunadamente, parece haber un consenso entre los economistas de que esta es una mala idea.

La dolarización espontánea de la región está relacionada con el fenómeno de la devaluación de las monedas locales como consecuencia de la excesiva emisión monetaria por parte de los respectivos bancos centrales. De hecho, varios países se han enfrentado a las consecuencias de la inflación como Chile a principio de los años setenta, Bolivia en 1985, Nicaragua (durante el gobierno sandinista), Perú entre 1985-1990 y Argentina en 1988-1989, etc. 

En general, la salida que adoptaron a la hiperinflación no fue la dolarización sino un ajuste severo de la política económica que incluía la privatización de empresas públicas, contención del gasto público, apertura comercial y otras medidas de liberalización económica (Hinds, M). Sólo en el caso de Argentina se optó por un sistema de Caja de Conversión según el cual el banco central sólo podía emitir moneda local si estaba respaldada en dólares. 

La expresidente del Banco Central, planteó la necesidad de impulsar una estrategia de desdolarización de la economía para poder avanzar en una fase sostenida de crecimiento y estabilidad. En ese sentido, evaluó que el endurecimiento del cepo es una mejor alternativa que el desdoblamiento cambiario. Para Mercedes, acabar con una variable de flujo, es sinónimo de lograr una estabilidad monetaria. 

En otras palabras, evitar que una persona destine el fruto de su trabajo a la compra de una divisa ajena a la nacional, es lograr estabilidad. Esto es totalmente erróneo. El peso se devalúa o deprecia (según sea el caso) constantemente por la falta de confianza que existe desde el mercado hacia él y por un exceso de oferta monetaria no demandada por la otra parte, lo cual genera una caída en su valor real. Uno de los países que buscó a toda costa desdolarizar su economía fue Bolivia en la época del 80 bajo el gobierno de Siles. 

El primer plan de "ajuste" de Siles, estableció un rígido control de cambios que abarcaba todos los tipos de transacciones en moneda extranjera y una paridad fija para la moneda. Justamente, una de las medidas más negativas fue la que pretendía "desdolarizar" la economía, convirtiendo a pesos bolivianos todos los contratos previamente existentes en dólares, u otras monedas, que se hubiesen pactado entre particulares o con el sector público. 

Con este conjunto de acciones el gobierno buscaba aumentar el caudal de divisas disponible, que había descendido estrepitosamente y resultaba insuficiente para cumplir los compromisos existentes con el exterior. El resultado fue caótico, cómo es de esperarse, se generó la aparición de un mercado paralelo de divisas que presentaba una brecha de más del 60% entre el valor del dólar oficial y el dólar paralelo. 

De una u otra manera, esto afectó en el nivel general de los precios y la inflación se volvió incontrolable. Es por eso que es importante entender que la dolarización espontánea en la región. es una consecuencia directa de las malas políticas monetarias de los bancos centrales que han financiado sistemáticamente el gasto público mediante la inflación. 

Esto generó en muchos países procesos de hiperinflación que tuvieron que contenerse con fuertes ajustes macroeconómicos. En este contexto, los agentes económicos comienzan a utilizar la moneda extranjera para hacer frente a la devaluación de las monedas locales y el dólar empieza a circular como medio de cambio y especialmente como depósito de valor. 

Esto puede medirse por el aumento del porcentaje de depósitos en dólares con respecto al total del sistema financiero o a la compra de divisas para ahorro personal. La orden de pesificar tarifas y desdolarizar la economía, muestran un claro retroceso en materia económica. Con estos lineamientos la inversión probablemente estará ausente en el año 2020, la economía retrocederá y el mercado interno estará en problemas. 

Sin ahorro, no hay inversión. En la Argentina hemos visto cómo los depósitos en pesos y dólares están migrando del sistema financiero, esto claramente implica menos crédito para las empresas y por ende fuerte caída de la inversión. Con la salida de dólares del sistema no habrá crédito en dólares por mucho tiempo a tasas razonables para el desarrollo. Sí además se le suma el deseo de desdolarizar la economía, esto aumenta potencialmente. 

Hoy vemos créditos para la inversión frenados culpa de las restricciones cambiarias ¿Y quieren volverlas más fuertes? Esto nos llevará a una fuerte recesión para el año 2020. El miedo a las políticas económicas que pueda tomar el gobierno de Alberto Fernández es real, en medio de estos problemas, Mercedes Marco del Pont vuelve a insistir con la desdolarización de la economía. Esto no hace más que espantar a las inversiones. 

Hay que ser tajante en esto, sin inversión no puede haber recuperación económica y tanto el dólar, la tasa de interés, como las restricciones cambiarias, tienen una gran influencia en esto. La desdolarización debe ser un subproducto de la estabilización de una economía, no de un resultado de un programa de políticas que para cumplir con dicho objetivo, restringe las libertades de las personas, afectando directamente a la inversión y por ende, a la creación de empleos. Apuntar a desdolarizar y no a generar confianza 

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La inflación en argentina tiene causas monetarias (exceso de emisión monetaria para financiar el gasto público) y causas estructurales, es una combinación de ambas. Pero el mayor desequilibrio se genera en el sector monetario.
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El dólar es el insumo más importante y escaso de nuestra economía. La confianza en el peso argentino brilla por su ausencia. Humildemente creo que se debería ir a un esquema que permita a las grandes empresas extranjeras remitir ganancias al exterior,en dólares, en dosis que sean posibles y el pequeño ahorrista que se fume algunas restricciones. Lamentablemente no hay dólares para todos y todas, ya que se los fumaron en cantidades industriales los peces gordos. Por otro lado, coincido con el autor del artículo que la inflación es el mayor de todos los males. Cuando bajemos dicho mal, volverán las inversiones y la confianza. Estamos en terapia intensiva. El cáncer es la inflación y la metástasis fue la depreciación del peso.